Una oración por la paz en Semana Santa

Queridos amigos,

Al entrar en la Semana Santa, seguimos a Jesús hacia la cruz y hacia la esperanza que se manifiesta en la resurrección. Este es siempre un tiempo sagrado para nosotros, y este año nos parece especialmente importante hacer una pausa, orar y buscar la paz que Cristo promete.

Vivimos en una época en la que la división, el miedo y la incertidumbre afectan a muchas de nuestras comunidades. Las familias están bajo presión. Las conversaciones pueden llegar a ser hirientes. El mundo que nos rodea sigue sumido en conflictos y pérdidas. En medio de todo esto, Jesús nos recuerda quiénes estamos llamados a ser.

“Bienaventurados los que trabajan por la paz, porque ellos serán llamados hijos de Dios”. Mateo 5:9

La construcción de la paz empieza cerca de casa. Empieza en la forma en que nos hablamos unos a otros, en nuestra disposición a escuchar y en nuestro deseo de comprender cuando sería más fácil juzgar. Empieza en nuestras iglesias, cuando procuramos cuidarnos unos a otros con paciencia y compasión. Estos pequeños gestos de gracia moldean nuestros corazones más de lo que a menudo nos damos cuenta.

Nuestras oraciones también trascienden los límites de nuestros propios hogares. Elevamos nuestras oraciones por aquellos lugares del mundo donde persiste la violencia y donde la gente vive sumida en el miedo, el dolor y la pérdida. Oramos por los líderes que cargan con una gran responsabilidad. Oramos por las personas inocentes, por las familias desplazadas por los conflictos y por quienes anhelan la seguridad y la estabilidad.

La Semana Santa nos enseña que el camino de Jesús no es pasivo. Nos pide que lo sigamos con valentía y humildad. La cruz nos recuerda que la paz suele tener un precio. Sin embargo, el sepulcro vacío nos asegura que la paz de Dios es real y posible, no por nuestras propias fuerzas, sino a través del amor redentor de Dios que actúa en nosotros.

Esta semana, te invito a practicar la paz de forma consciente.

• Reza cada día por la paz en tu hogar, en tu comunidad y en nuestro mundo.
• Busca un momento para ofrecer tu apoyo donde sea necesario.
• Escucha con atención, sobre todo en una relación que se haya vuelto tensa o difícil.
• Pregúntate cómo te llama Cristo a ser un artífice de la paz en esta época.

Ruego para que el Espíritu Santo nos guíe, nos consuele y nos transforme en personas que reflejen el amor y la paz de Cristo. Que podamos recorrer esta Semana Santa con el corazón abierto y una esperanza renovada.

Que la paz de Cristo comience por nosotros.

Gracia y paz,

Obispo David Graves

Otras noticias

Devocional de Cuaresma 2026 | Semana 6 – Regresó con la vista renovada

Setenta años de ordenación de mujeres como clérigas de la Iglesia Metodista Unida

Beech Grove y White Creek inauguran una «Little Library» gratuita